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¿Cómo se asume desde la cotidianidad el sincretismo religioso? ¿Cómo es la vida de un iniciado en estas creencias? ¿Qué valores lo marcan? Tras estas y otras preguntas llegamos hasta el “blanco” Heriberto, al que todos procuran por su amabilidad y la oportuna solución que invariable propone a los necesitados. Vive en la barriada del Cerro. Es un prestigioso médico, especialista en Medicina Interna. Graduado a principio de los años 50, cuenta con varios reconocimientos por su labor médico-científica.

RM- ¿Cómo se produce su entrada en la religión?

Heriberto- Mira, mi familia siempre fue católica. Nunca se manifestó en ella este tipo de religión de origen africano. Pero a mí, sin embargo, me llamaba la atención ésta. Por ejemplo, si veía a una persona con collares de santo, me llamaba la atención, si visitaba un lugar donde había cosas de santería, me llamaba la atención. No sé, esa cosa misteriosa, esa cosa mística siempre me ilusionó.

RM- ¿Qué lo decidió a iniciarse?

H- Lo mal que estaba de salud, y resolví con esas cosas que me hizo mi madrina, una serie de rituales sencillos. Porque yo no me inicié completo, sino que me hicieron lo que se llama un medio asiento. Y santeria resolví. Resolví por un espacio de 12 o 15 años. Eso fue para sorpresa de todos, un éxito.

RM- ¿Qué edad usted tenía entonces?

H- Alrededor de…. era bastante joven.

RM- ¿Pero no recuerda con exactitud?

H- Bueno, saca la cuenta tú. Tengo 76 años y 28 de santo.

RM- Si usted mira para el pasado, ¿qué influencias religiosas usted puede determinar que fueron importantes para conformar su visión del mundo?

H- Mi familia era católica, y entonces a mí me llamaba la atención una santa que por su vestimenta, por el color que le pertenecía, o no sé por qué, era mi encanto, que era Santa Bárbara. Y tú sabes que en el sincretismo esa es Changó. Entonces, a mí me apasionaba ir a los toques que se daban en mi barrio, ver los canastilleros en las casas de los amigos, oír las leyendas que hacían los negros más viejos. Y todo eso me era muy interesante.

RM- ¿Los primeros contactos con la santería fueron en aquellos momentos?

H- Sí.

RM- ¿Usted tuvo experiencias religiosas cuando niño, es decir, si sentía que se apoderaba de usted un ente superior?

H- Sí, como no. Yo siempre fui muy buen estudiante, sin embargo, la noche anterior a los exámenes (eso me pasó más de dos veces) algo me daba la seguridad absoluta que iba a sacar el máximo en la prueba del día siguiente. Y también qué era lo que saldría en la prueba, (más o menos, no con las mismas palabras).

RM- ¿Y era así después?

H- Tú no me lo vas a creer, pero era así como te estoy diciendo.

RM- ¿Por qué no le voy a creer? ¿Usted era enfermizo?

H- No, nunca lo fui…

RM- Los problemas de salud se presentaron después…

H- Sí, enfermedades normales, que le dan a todo el mundo. Y bueno, aquella cosa que me llevó al salón de operaciones, y que por fin resolví con mi madrina.

RM- ¿Usted consultó con su familia a la hora de entrar en la santería?

H- No, porque para ese entonces yo manejaba mi vida, ganaba mi dinero y de alguna manera era independiente aunque no me había casado aún. Entonces decidí hacerlo por mi cuenta, con mis recursos. Que te digo de paso que no me costó la inmensidad que cuesta ahora. Yo pude asumirlo sin problemas.

RM- ¿Pero sus padres lo aceptaron?

H- Bueno, mi padre sí. Pero mi madre no. Ella no entendía que yo con la educación que tenía me hubiera metido en semejante negrada.

RM- ¿Ella tenía prejuicios?

H- Tremendos prejuicios. Pero como una persona culta que era, no me hizo la vida imposible por la decisión que tomé.

RM- ¿Y otros familiares? Como primos, tíos, etc

H- Bueno, esa otra parte de la familia no tenía tanta preparación… pero lo vieron como una locura, y decían que yo había sido engañado. Pero, bueno, eso a mí me llegó más tarde, porque en ese momento nadie se atrevió a pronunciar palabra frente a mí.

RM-¿Entonces, usted nunca se distinguió por su vocación católica?

H- Católica, no.

RM- ¿Pero fe sí tenía?

H- Sí, esa sí tengo mucha.

RM- Hace un rato me dijo que usted adoraba a Santa Bárbara. Sin embargo, no es hijo de Changó.

H- Así son las cosas. En el itá me salió Obatalá. Pero yo los quiero casi igual.

RM- ¿Y usted que piensa de los ateos?

H- Que son gente igual que otra cualquiera, simplemente que quizás no han tenido influencia ninguna de esas cosas y quizás no han tenido una vivencia directa.

RM- ¿Y qué sentimiento le inspiran?

H- No te digo que lástima, ni te digo que admiración, ni te digo que…, simplemente me son indiferentes. Siendo amigos míos, sean o no sean ateos, sean católicos, sean protestantes, sean pentecostales, sean lo que sean.

RM- ¿Ha tenido encontronazos con ateos por materia religiosa?

H- No.

RM- ¿Usted lo evita?

H- No lo evito, es que no lo he tenido… Quizá si me enfrente con uno le diga: “No chico, yo creo que tú estás equivocado…”

RM- ¿Y discusiones tratando de buscarle racionalidad a las cosas?

H- No, no he tenido esa experiencia… No sé si habrá sido casualidad, o que…

RM- ¿Con qué otra religión usted ha tenido contacto?

H- Con la religión bautista, por ejemplo, porque fui trabajador en una clínica bautista durante algún tiempo, y de verdad que son personas muy educadas, con un alto nivel de preparación, con un sentido humano muy bueno. Pero no me identifiqué directamente con ellos. Sin embargo, coincido en un punto; yo creo que ellos hacen mucho con la oración, con la meditación, sobre todo ellos logran resolver una serie de situaciones desde el punto de vista de satisfacer sus sentimientos propios. Y eso es algo que trae la meditación. Cuando yo estoy sólo me siento tranquilo, me siento con paz en el alma, sin problemas.

RM- ¿Intentaron captarlo?

H- No, por que nos respetábamos mutuamente.

RM- ¿Con qué otra religión usted tuvo contacto?

H- Tengo un amigo que le mete al yoga. Pero a mí no me llena eso.

RM- ¿Y con otras religiones, digamos, con otras religiones populares cubanas, el Palo…?

H- En el Palo nunca me adentré, porque de verdad que no lo veo claro. Y el tema de la efectividad es relativo. Porque tan efectiva es una religión como otra, tanto en el Palo como en la católica… Tú vas y pides una oración a un santo a la Iglesia y te lo concede, y ya, es efectiva. Y en la protestante haces una oración o meditas o haces una meditación o lees un…, no sé, un salmo o cualquier cosa y quizá logres resolver una situación. Y en Palo me imagino que sea lo mismo. Pero en eso no tengo experiencia. Bueno, te tengo que dejar, que ha llegado una persona muy importante que necesita de mi atención. ¿Podemos volver a hablar mañana?

RM- Sí como no. Nos vemos pronto.

Obatalá es una de las deidades de la religión yoruba. En la santería sincretiza con la Virgen de las Mercedes. Es el Orisha mayor, creador de la tierra y escultor del ser humano. Es la deidad pura por excelencia, dueña de todo lo blanco, de la cabeza, de los pensamientos y de los sueños. Hijo de Olofi y Oloddumare. Cuando Dios bajó a la tierra a ver lo que había hecho, bajó acompañado de su hijo Obatalá.Obatalá fue mandado a la tierra por Olofi para hacer el bien y para que gobernara como rey del planeta. Es misericordioso y amante de la paz y la armonía. Rige la buena conducta y es capaz de aplacar a su hijo Shangó y a Ogún Areré. Todos los orishas lo respetan y lo buscan como abogado. No admite que nadie se desnude en su presencia o se digan frases duras o injuriosas. Sus hijos deben ser muy respetuosos. Tiene veinticuatro caminos o avatares. El castillo que le pertenece tiene 16 ventanas. Sus sacerdotes se llaman Ochabi. El receptáculo es una sopera con cuatro otá (piedra) (ocho en ocasiones). Sus piedras no admiten el sol, el aire o el sereno.





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