Prueba deportivas de manejo: Gabriel Covelli / Texto: César Roy Ocotla

Ford no había hecho camioneta igual a la Escape 2014. Estamos al volante de la Titanium, la más cara. Un vehículo que, aún siendo camioneta y perder atributos de un sedán deportivo, defiende la tecnología Ecoboost, un motor de cuatro cilindros 2.0 litros de 240 HP. Ahí está todo el secreto. Pero la geometría de suspensión también fue mejorada. Con todo y los llamados a reparación en EEUU, vale la pena esta adquisición.

El diseño fue mejorado. La Escape 2014 no tiene que ver nada con las anteriores (Fotos Al Volante).

Primera impresión

Curiosamente la página de Internet de Ford de México no tiene a la mano a la versión Escape Titanium. Por tanto, el precio que se facilita es el de la versión SEL que vale 4,900, pero no es la versión de super lujo equipada con motor Ecoboost (turbo).

Los dos factores importantes en la camioneta son: Motor y suspensión. Todo está hecho para hacernos sentir bien en el camino. El diseño es atractivo, la serie de equipamientos le llevan a ser una camioneta deportiva utilitaria de lujo, pero que deja atrás a todo lo que conocimos de Ford en términos de vehículos semi-pesados. Sí, hablamos de las graaandes y toscas camionetas chupadoras de gasolina y que tienen muchos caballos pero son poco agradables para un manejo dinámico de carretera o autopista.

En dimensiones, es más grande que la Escape 2011.

A bordo el tablero no es tan impresionante en términos de ergonomía de los instrumentos. Son muchos y asemeja a una gran consola o de esos equipos de sonido japoneses, con cromos plásticos que acorrientan el producto, digo yo. Pero este aspecto es meramente subjetivo porque allí ya depende del gusto de cada quién.

Juzgue usted.

Al volante

Tomamos la carretera federal México-Cuernavaca, “la vieja”. Covelli añora aquellas carreras con los autos de los 50 y 60 donde no había dirección hidráulica en los autos, menos eléctrica y asistida. No había llantas radiales. Eran unos “gallos” donde el piloto tenía que poner huevo y canela a bordo. Y aquí vamos con la camioneta Escape. Coincidimos: “No nos gustan las camionetas”. Te tienes que cuidar del nivel de gravedad, el punto de quiebre donde puedes perder el pesado vehículo y.. adiós, adiós.

Destaca el diseño, también atrás.

Traemos un vehículo de cuatro cilindros 2.0 litros de 240 HP con un torque de 270 libras pie. Usted aprieta y la camioneta responde ipso-facto. Claro, trae un sistema de inyección directa, turbocargado, Ecoboost, y una apertura variable de válvulas, lo que permite respirar al motor con holgura. Control vectorial de torque, necesario porque si no la “bestia” se dispara. Control de tracción, también necesario porque para los inexpertos, les puede causar susto. Llantas con rin 19 bien seleccionadas en su ancho para el tipo de vehículo (llantas demasiado anchas hacen que la camioneta se “arrastre”.

No es un componente Sony. Es la parte superior de la consola de instrumentos Escape.

La carretera muestra curvas, algunas peligrosas. El control de curvas (estabilidad) ayuda a los principiantes. La Ford Escape Titanium muestra mayor agilidad que aquella “cuadrada” de 2011 que a muchos les enamoró inexplicablemente si gastaba mucha gasolina y no tenía el brío de este, ni la estabilidad. La respuesta del motor turbo obliga a tomar el volante con cierta fuerza. Caja automática de seis velocidades bien engranada. ¡Gran Quetzalcóatl que no trae una CVT!

Volante de buen tamaño, bien al tacto, buena dirección.

Ya encarrerados

Los frenos se sienten bien, responden a la fuerza de la pierna sobre el pedal. No se agotan a pesar que traemos la camioneta a 120 Km/h promedio, aunque hay curvas con tránsito donde hay que bajarle a fuerza. Aceleración y recuperación excelente. Descubrimos que la transmisión automática tiene un modo “S” deportivo (Sport pues). Pero hay un botón con ´”más-menos” que nos permite empujar la velocidad hacia arriba (la siguiente) o hacia abajo (la anterior). Con ello, dominamos el panorama, el manejo y al vehículo. Bien Ford.

Esa “tecla” a la Izq. de la palanca, es el manipulador de velocidades.

Trae asistencia de frenado, discos en las cuatro ruedas. La aceleración turbo a caja bien relacionada. S1 y S2 permiten mejor respuesta y la subimos a 6,500 rpm. ¡Cómo ruge este motor de cuatro cilindros! (olvídese de uno de ocho de los viejos). Estabilidad sorprendente. Aquí vamos en otra curva. Me agarro con fuerza de la agarradera de arriba a la derecha, en el techo. Una suspensión bien balanceada y todo el concepto del vehículo. Le pregunto a Covelli si le gusta más esta o la Honda CRV. Lo piensa… “Creo que CRV tiene un buen comportamiento”, me dice. El peso de la Ford Escape está bien distribuido con insistencia a recargarse más atrás. Covelli no dice estar encantado con el vehículo. Claro, no le gustan las camionetas. Sería feliz en un sedán deportivo.

Espectacular la instrumentación.

 Covelli ya agarró calor. Pasando el terror de los microbuses en Topilejo todo es miel sobre hojuelas. Hay motor, hay aceleración y Gabriel hace de las suyas pero siempre responsable, caballero, con el “callo” que le caracteriza como uno de los mejores probadores de autos en México. Covelli corrige en una curva, entró fuerte. ¿Yo? … mmm… ya me acostumbré. El comportamiento del vehículo es predecible aún sin disparar el control de estabilidad. Ya platicaremos que ese control es contraproducente en algunos modelos porque esa corrección obligada ha costado accidentes a algunos conocidos.

Unos rines coquetos y llanta de 19 pulgadas, frenos ABS nueva generación (no suenan).

Evaluación

Por lo que se paga, debería traer paletas al volante, pues de tendría mayor control del vehículo sin bajar el brazo derecho a aplicar el botón de cambio (como lo trae la Escape equipada). Comodidad en el asiento, los sillones te retienen en la parte de la espalda al respaldo. Importante para no balancearse (recordamos aquellas camionetas estadunidenses de los 80 donde te ibas en una curva hasta el cristal de la puerta de tu lado). Recordando a la VW Tiguan se tiene más sobriedad en el tablero, acá es más brillo, más cromos plásticos aquí y allá. Otra vez, gustos.

La banca trasera es cómoda y hay espacio para piernas.

Volviendo al volante, se tienen todos los controles a la mano, además del teléfono sin manos (no recomendamos hablar por teléfono aún con este sistema, por seguridad). El volante permite apoyar los pulgares para el manejo, puestas las manos como deben ir.

Covelli y el que esto escribe no podemos dejar de mencionar que Ford Motor Company cometió el error de irse a la base de ingeniería japonesa con Mazda, su socio. Más bien, Ford fue casi dueña de Mazda. Ford tiene a la base inglesa Racing ST que tiene una historia de éxito en los rallyes mundiales y toda la ingeniería alemana (recuerden al Mondeo. Se alió con Mazda como socio tecnológico –eso no es malo– pero Ford tenía su esencia propia. Le dio a la nipona apoyo económico por apoyo tecnológico de aquella.

El frente es atractivo, deportivo.

 Conclusión

La Ford Escape 2014 Ecoboost (la otra versión la manejamos pero hace tiempo) es un buen producto pensado para las personas que quieren sustituir a su anterior Van por una camioneta deportiva utilitaria. Es un producto divertido por su motor turbocargado. Maniobrable, ágil por la respuesta turbo. Bien balanceado. Le damos una calificación de 8.5 aclarando que estamos calificándole en el segmento de camionetas de su tipo.

El meollo de la diversión está en el motor Ecoboost de 240 HP.

Destaca que la generación de frenos ABS ya no hace el “traca-traca” de otros modelos. Antes el frenado se hacía en 7 micras de segundo. Ahora son 70 micras por segundo la efectividad de frenado.

Hay que manejarla antes de comprarla. Hay que leer la ficha técnica en la página de Internet de Ford.

Curioso soporte superior de plástico.

La unidad evaluada viene equipada con un techo panorámico de acción eléctrica.

Techo panorámico con doble cristal.

En cuanto a consumo de combustible, viene un modo ecológico o económico que te permite hasta 16.2 Km/l siempre y cuando no te aloques con el acelerador. Pero ello es difícil de lograr, porque el turbo te vuelve adictivo. Todo el tiempo quieres ir rápido al tener rápida respuesta del motor… y del turbo (el turbo no te permite perder torque aún a la altura de la Ciudad de México).

Hay un botón para el accionamiento eléctrico de la tapa del maletero.

Si manejas con el modo S1 y S2 el consumo se va a 12 Km/l.



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